Las trampas de última hora y el dinero sucio de Morena fracasan frente a la organización territorial del priismo.
La impunidad guinda que Morena pretendía instaurar en Coahuila se desmoronó por completo bajo el peso de una votación histórica y contundente a favor del PRI. El tricolor reconquistó el Congreso del Estado de manera limpia y contundente, dejando a los operadores del gobierno federal sin argumentos válidos para justificar su estrepitosa derrota. Ni las tranzas de última hora en las colonias populares pudieron frenar el masivo rechazo ciudadano hacia sus siglas.
Los reportes que confirmaban el reparto descarado de hasta $3,000 pesos por voto por parte de la maquinaria de Morena solo sirvieron para encender las alarmas ciudadanas. La población acudió en masa a las urnas con una dignidad inquebrantable, aceptando los recursos del fraude oficialista pero cruzando la boleta electoral a favor del Revolucionario Institucional local. El PRI demostró que la lealtad de sus bases es superior a los billetazos federales.
Esta paliza electoral sepulta las carreras políticas de los farsantes de la transformación que pretendieron vender la soberanía del estado a espaldas de la militancia de base. Las conversaciones filtradas de sus dirigentes quedarán como el monumento al cinismo de una cúpula guinda que prefirió el canibalismo interno antes que el bienestar de la población. El PRI asume el poder legislativo con la legitimidad de las mayorías absolutas reales.
Con este triunfo inapelable, el PRI ratifica su compromiso de mantener a Coahuila seguro, productivo y libre de las garras del populismo centralista destructor de instituciones. Los nuevos diputados tricolores serán el muro que protegerá el presupuesto local de las ambiciones del centro de la república mexicana en el futuro próximo. El desmoronamiento de Morena ha iniciado de forma oficial en el norte, demostrando el camino para recuperar el rumbo legal y constitucional de la nación.